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Número
15:27/06/2002 Una publicación científica de la SGF y NEODyS |
| DON QUIJOTE o: ¿quién teme a un
asteroide? por Andrea Milani - Copyright Tumbling Stone 2002 |
La nave espacial ha
estado viajando en un ostensible espacio vacío durante algún
tiempo, entonces un pequeña mancha de luz aparece, tan tenue
como una estrella de magnitud 9 . Rápidamente, se vuelve más y
más brillante: Después de 20 horas es de magnitud 5, sería
visible para el ojo desnudo ... si hubiese un hombre a bordo. En
las últimas horas, la nave espacial le apresura al encuentro con
la joven estrella, que de hecho es un pequeño, pero cercano
asteroide. En los últimos pocos minutos el planeta pequeño
aparece con su forma irregular, perforado con cráteres. Pero
éste no es sólo otro sobrevuelo del asteroide. La nave espacial
apunta directamente contra del asteroide, realizando incluso
ajustes de última hora para asegurarse de dar en el blanco, y
finalmente hacerse pedazos a más de 10 kilómetros por segundo
contra su objetivo, escasamente desviado del centro. Se ha
excavado un gran cráter, y una nube de escombros sale despedido
de él; El asteroide incluso cambia ligeramente su rotación, y
su órbita se ve afectada en valor mínimo, imperceptible a menos
que para medirlo se usen los instrumentos más precisos.
¿Se acabó? Todavía no. Mientras la nube de material despedido
se dispersa para formar una especie de anillo alrededor del
asteroide herido, otra nave espacial sale del escondite detrás
del pequeño planeta. Efectúa un barrido a través del nube de
polvo, con pequeñas aberturas recolectando muestras. También
sobrevuela algunos lugares del asteroide, donde una larga antena
sale de los agujeros cavados en la fina y granulada superficie.
Los sismómetros han cumplido con su trabajo. El avanzado sistema
de rastreo puede medir la deflexión generada por la nave
kamikaze. Se recoge conocimiento a partir de un acto terrible de
destrucción.
Para un científico pluriempleado como escritor de
Ciencia-Ficción, como yo, no resulta difícil imaginarse como
espectador de tal acontecimiento (por supuesto desde el puente de
otra nave alienígena). ¿Qué pensaría E.T. de esto? ¿Se han
vuelto locos los nativos del tercer planeta?
¿Por qué están ellos usando dos naves para explorar un cuerpo
celeste minúsculo? ¿Y por qué el endiablado sacrificio de una
de las dos? Sería difícil para ellos comprender que esta locura
aparente es, de hecho, una muy buena razón para creer que la
Humanidad es capaz de actuar racionalmente en busca de su propio
interés.
¿Qué más hacer con un asteroide?
Con el gran éxito de la misión NEAR-SHOEMAKER
de la NASA (see T.S. number 1
"How to land on an asteroid" by A.Milani) el primer
asteroid orbiter, nuestro conocimiento de la
naturaleza de los cuerpos más pequeños de nuestro sistema solar
ha progresado considerablemente. Además hay una serie de
misiones aprobadas destinadas a cuerpos pequeños, incluyendo el
comet orbiter Rosetta de la ESA, que también
pasará volando sobre dos asteroides (see T.S number 12 : "Mission Rosetta"
by L.Giacomini), la misión Dawn de la NASA (orbiter de
Ceres y Vesta) y el MUSES-C japonés de aterrizaje en asteroide,
el Stardust de la NASA para misiones en cometas, CONTOUR y Deep
Impact. Por lo tanto en unos pocos años habrá aún más
progreso y comprensión sobre el tema.
En este contexto, el Announcement of
Opportunity de la ESA (link a editorial "A caballo de las piedras" por
A.Carusi) proponiendo todavía otra misión a los
asteroides podría ser una fuente de embarazo. ¿Están los
científicos especializados en asteroides exagerándolo, pidiendo
más, fuera de cierta ambición científica? ¿Qué otra cosa
puede proponerse, que no es (y no parece que vaya a ser) una
duplicación? Una respuesta correcta a esta pregunta requiere
identificar un problema científico sobre la naturaleza de los
asteroides que no se aborda del todo en las misiones aprobadas, y
que sin embargo es fundamental. Además, sólo por una vez los
científicos tienen que prepararse para responder a las
preguntas: ¿Fundamental por qué? ¿Fundamental para quién?
Tiene que ser fundamental para usted, el hombre de la calle,
parte de un mayor público que el interesado en un conocimiento
básico.
La estructura interna de un asteroide
Hay ciertamente un destacado problema científico
sobre los asteroides: La estructura interna. Hay muchos
asteroides, y por ello es por lo que pueden chocar con otro (al
igual que con los planetas). Las colisiones desestabilizan el
cuerpo sólido de los asteroides, hasta el punto que sólo unos
pocos muy grandes (Ceres, Pallas, Vesta, y pocos más) todavía
pueden ser de una pieza, como los planetas principales. Las
colisiones muy drásticas pueden hacer pedazos un asteroide y
generar una "familia" de fragmentos, cada uno orbitando
alrededor del Sol por sí solo. Las colisiones de energía
Intermedia pueden romper en pedazos el asteroide objetivo,
dejando un "montón de escombros" sostenidos por la
mutua gravedad. Las imágenes de asteroide Eros captadas por el
NEAR-SHOEMAKER sugieren una estructura compuesta, consistiendo
posiblemente en un pequeño número de grandes pedazos con una
dispersión, de fragmentos pequeños "llenando los
huecos" entre los principales, una rociada de arena, de
guijarros y de piedras tapando la estructura y formando la
superficie con sus extrañas playas.
Ninguna de las misiones propuestas a los
asteroides puede incluso resolver este problema, porque resulta
fácil tomar imágenes y espectros de la superficie, pero
explorar el interior es mucho más desafiante.
Supongamos que éste es el problema científico
"fundamental". ¿Por qué nos importa? Si
"nos" significa os científicos, hay muchas buenas
razones porque:
La evolución del cinturón de asteroides, la formación y el
reparto de los Near Earth Asteroids (NEA) y de
meteoritos, y por tanto el cratering de los planetas
terrestres, dependen todos de la evolución de choque de los
asteroides. Pero si nos significa todo el mundo, ¿es
esta cuestión suficientemente importante?
En caso de necesidad
Como usted sabe, Tumbling Stone es el medio de
información pública de dos grupos de investigación, que pueden
consultarse por sus interfaces web, NEODys y Spaceguard Central
Node (SCN). Nuestro trabajo está relacionado con la
monitorización de los nuevos descubrimientos de NEA y comprobar
si alguno de ellos tiene la posibilidad de impactar la Tierra en
un futuro previsible. El trabajo se comparte de esta forma:
NEODyd ejecuta los cálculos (de la órbita, de las posibles
futuras evoluciones, de los posibles futuros acercamientos,
incluyendo las posibles colisiones); SCN organiza campañas de
observación (para evitar que cualquiier NEA se pierda, pero
particularmente para recuperar y mejorar las órbitas de futuros
impactadores). Creemos que es un buen trabajo en equipo, y
logrado, dado que los Virtual Impactors "Virtual
Impactors" (see dict. in english) son eliminados
eficazmente y sin fallos. Pero, ¿es este trabajo realmente
útil? ¿Que sucedería si, un desafortunado día,
descubriéramos un Virtual Impactor que se niega a
alejarse? La probabilidad de un impacto futuro se usa sólo como
medida de nuestra falta de información, pues la acumulación de
datos observacionales ofrece una probabilidad entre 0 ó 1.
¿Qué pasa si, por una parte , terminamos obteniendo una
probabilidad 1, o al menos 0.9, lo que significa un impacto
cierto, o al menos muy probable? Si no tuviéra mos una
estrategia disponible para gestionar este caso, uno puede
preguntarse por qué deseamos saber sobre una futura catástrofe
que no podemos de todas formas evitar.
Tal escenario no es muy probable: Según
nuestro modelo estándar (http://neo.jpl.nasa.gov/risk/doc/palermo
paper.html) un asteroide con un diámetro de 500 m o más
grande golpearía la Tierra (liberando una energía de casi 7,000
Megatones) de media una vez cada 40,000 años. Así la
probabilidad de que realmente descubramos que tal situación
podría realmente ocurrir en los próximos 100 años más o menos
de 1 a 400. Sin embargo no podemos permanecer sin prepararnos; es
decir, necesitamos tener planes de contingencia para tal
acontecimiento, que es improbable pero no imposible. De lo
contrario un dia podemos vernos obligados a realizar un anuncio
del tipo: Lo sentimos muchachos, un continente va a ser
aniquilado y no sabemos qué hacer.
Por tanto la pregunta es: ¿cómo desviar un asteroide? Más
exactamente, ¿tenemos el know how, la tecnología para
desviar un asteroide?
Igualmente como resultado de la influencia
en la opinión pública de algunas películas de ciencia ficción
de baja calidad, la mayoría de la gente cree que los problemas
principales en desviar un asteroide son el riesgo para
astronautas humanos y la disponibilidad de naves espaciales
suficientemente grandes y potentes armas suficientemente
destructivas. Por supuesto que los astronautas probablemente no
van a estar involucrados en absoluto en el desvío de un
asteroide, y las cabezas nucleares desafortunadamente disponibles
para otro propósito son más que suficiente para desviar o hacer
estallar asteroides considerables, incluyendo el caso de un
objeto de 500 metros de diámetro del que hablábamos
antes. El problema es que desviar un asteroide quizá no
sea necesariamente una buena idea, salvo que tengamos un buen
control sobre el grado y dirección del cambio de rumbo. Hacer
estallar el asteroide, salvo que tengamos un buen control sobre
el tamaño de los trozos resultantes, puede no disminuir el
daño, o al menos no lo suficiente. Por tanto el principal
requisito para un procedimiento de desvío de un asteroide es
saber si el asteroide se mantendrá en una sola pieza tras ser
golpeado por una fuerte carga energética. Así que desconocer la
estructura interna es un gran problema. Sorpresa: la principal
limitación a nuestras capacidades de desvío de asteroides, la
verdadera razón por la que pertenece todavía a la
ciencia-ficción antes que a una tecnología fiable, es la falta
de conocimiento, no la falta de potencia de fuego.
La conclusión citada anteriormente
también elimina un problema desagradable, que ha sido fuente de
desagradables polémicas en la comunidad interesada en NEA.
¿Qué significa estar preparados para el desvío de
un asteroide? Si el problema era de potencia de fuego, estar
preparado significaría construir cohetes más grandes y
posiblemente mayores cabezas nucleares. Pero el potencial uso
indebido de tal arma es más aterrador que cualquier asteroide.
Además resulta difícil justificar el coste de la preparación
de tal super-cohete y/o super-bomba, para algo que difícilmente
ocurra en la vida operativa de cualquier dispositivo que ahora
podamos construir. Si, por el contrario, estar preparado
significa capturar conocimiento, no sólo es menos caro sino que
difícilmente tendrá efectos laterales negativos. Si ello puede
conseguirse con una investigación científica que valga la pena,
entones el coste y el esfuerzo se pueden justificar.
El don Quijote: El Hidalgo y su criado Sancho
Del debate anterior la lógica detrás de la
propuesta para la misión "Don Quijote" es clara:
Queremos investigar la estructura interna de un asteroide, y al
mismo tiempo desarrollar y probar la tecnología necesaria, en el
escenario del peor caso, desviar un asteroide de tamaño
considerable. Nuestra solución para este problema se
presentó como una respuesta para la Invitation To Tender
de la ESA para una propuesta de misión de Near Earth Object, y
ha sido aceptada por la ESA para un estudio de viabilidad. Los
proponentes industriales son Deimos Space S.L. (España,
contratista principal) y Astrium GMBh (Alemania). Yo con mis
colaboradores de NEODyS y Giovanni Valsecchi con sus
colaboradores del SCN contribuyen a la definición de objetivos
científicos y requisitos. Otros grupos contribuyen a otros
aspectos de la propuesta, no discutidos aquí.
La definición máxima de la misión es
como sigue: se necesitan dos naves, una llamada Hidalgo que
interceptará un asteroide pequeño (nominalmente con diámetro
de 500 metros) a una velocidad relativa de al menos 10
kilómetros por segundo, e impactará con él. La segunda nace,
Sancho, se encontrará con el mismo asteroide unos pocos meses
antes, lo medirá cuidadosamente y posiblemente desplegará unos
pocos penetradores con sismómetros. En el momento del impacto,
Sancho se retirará a una distancia segura para observar el
impacto sin correr riesgos innecesarios (una actitud apropiada
para su nombre). Más tarde volverá a una órbita cercana, para
observar los cambios en la órbita y en el estado de rotación
del asteroide, y para recoger muestras del polvo expulsado por la
formación de cráteres. También recogerá datos de los
penetradores, incluyendo los datos sísmicos del propio impacto.
El desafío tecnológico
¿Dónde está la alta tecnología en un
planteamiento tan básico? Para apreciar esto necesita tener en
cuenta algunos números, resultantes de la física más elemental
de un impacto como éste. Una nave de 400 Kg. Impactando a 10
km/s sobre un asteroide de 500 m. De diámetro (pesando algo así
como 170 millones de toneladas) debería cambiar su velocidad en
al menos 24 micrones por segundo. Es decir, un día después del
impacto de Hidalgo, el asteroide debería desplazarse al menos 2
metros con respecto a la posición que hubiera tenido sin el
desvío. El valor exacto no es conocido de antemano (es el
resultado del experimento) y dependerá de forma compleja de la
dinámica de los fragmentos dispersados del cráter artificial
del asteroide. Aún más, 2 metros fuera de algunos centenares de
millones de kilómetros de distancia de la Tierra es como una
parte en 50,000,000,000. ¡Por tanto tiene que usarse alguna
tecnología realmente avanzada para medir el efecto del desvío!
Ahí la segunda nave espacial, Sancho,
juegos un papel de suma importancia. Es Sancho quien está
equipada con los instrumentos necesarios para un sofisticado
experimento científica de Radio. Orbitará alrededor del
asteroide, pero su órbita será fuertemente perturbada por
muchos efectos secundarios, incluyendo la forma irregular del
asteroide, que necesita determinarse en la fase anterior al
impacto de Hidalgo, y la presión de radiación, más otras
perturbaciones no gravitacionales, medirse con un acelerómetro
ultra-sensitivo. Estas medidas serán en realidad muy similares a
las ya planificadas para la misión BepiColombo de la ESA (un
orbiter de Mercurio, planificado para ser lanzado en 2011).
Están basados en tecnología europea ya disponible o bajo
desarrollo para otra misión aprobada.
¿Es esto verídico?
Se formulará la pregunta: ¿es este experimento de desvío lo mismo que un desvío real, el que se necesitaría en un escenario del peor caso, en caso de que descubramos que un asteroide real entrará en colisión con la Tierra? Sólo es un experimento para adquirir know how. El requisito para Don Quijote no es ejecutar un desvío de amplitud (en el cambio obtenido de velocidad del asteroide) comparable al que necesitaríamos en un caso REAL. Los ejemplos calculados por Carusi y colaboradores (see T.S. number 9 "We only need a little, gentle kick..." by A.Carusi ) indican que en algunos casos, con las dinámicas del encuentro asteroide-Tierra controlados por los llamados resonant returns (T.S. número 14 "La razón principal por la que CLOMON2 es 'más inteligente' que CLOMON" por G.Valsecchi) , un desvío de menos de 100 micrones podría bastar; en otros casos los valores podrían ser mayores en dos órdenes de magnitud. Es decir, lo que proponemos no es simular el desvío de un asteroide en cantidad suficiente para evitar la colisión. Proponemos simular el experimento que necesitaría hacerse, en el asteroide peligroso específico, para ser capaces de controlar de manera fidedigna el desvío real a producir más tarde, probablemente con un impactador mucho más grande. O sea, que un desvío real requeriría tres naces, las primeras dos muy semejantes a Hidalgo y Sancho, y la tercera debería ser significativamente más grande. Pero el mayor desvío, proporcionado por la tercera nave (propongan un nombre!) podría predecirse con precisión gracias al experimento ejecutado con el impacto de otro Hidalgo y medido por otro Sancho. En fin, dos de las tres naves necesarias para el desvío real serían copias de los prototipos Hidalgo y Sancho probados en la misión Don Quijote.
Andrea Milani - Director of NEODyS